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Historia de la Flauta

La flauta Rociera y el tamboril son primitivos instrumentos musicales de viento y percusión, conocidos desde la mas remota antigüedad. Los Etruscos pintaron en las paredes de sus tumbas de Cerviteri en Italia, 450 años a. de J.C. a flautistas llevando una o dos flautas, conocidas por los historiadores con el nombre de Aulos y dobles Aulos, y que se interpretaban a una sola mano de la misma forma y manera que se interpreta nuestro actual caramillo.

Es por lo tanto, la Flauta un instrumento antiquísimo, realmente prehistórico, puesto que en aquellos remotos tiempos, bastaba soplar un hueso hueco de tibia (de aquí el origen del instrumentos musical romano del mismo nombre), o una caña, para que el aire, al rebotar, produjese un sonido silbante, de mayor o menor intensidad según la cantidad de aire emitida; no pudiéndose adjudicar a ningún pueblo su invención.

Hay lugares donde desde tiempo inmemoriales se ha conservado su uso, para amenizar fiestas y romerías. En Andalucía, tan rica en símbolos musicales, cuando se oyen los acompasados golpes del tamboril y los melodiosos sonidos de la flauta, nos evoca a la Romería del Rocío, con sus toques del Alba, El Camino, La Salve, Sevillanas y Fandangos que desde el s. XIII se han ido gestando en los alrededores de la ermita de Santa Maria de las Rocinas.

Esta gaita, posee tres agujeros, dos en la parte superior de la caña (el cuerpo), y uno en la inferior. La gaita rociera mide 36,5 cms. de largo y 2.5 cms. de ancho. Tiene el pito de asta de toro. La madera suele ser de frutal, limonero e incluso ébano-granadillo. Las notas se obtienen, dándole mayor o menor intensidad al aire que se sopla. Dadas estas características, podemos hablar de un instrumento primitivo, del que es muy difícil obtener todas las notas.

Los zurdos toman la gaita con la derecha y tocan el tamboril con la izquierda. Los diestros, lo hacen al contrario. Además, hay una particularidad consistente en que al tamborilero, no se le llama gaitero sino tamborilero, lo que implicaría que posiblemente en origen, este ministril, interpretaba únicamente al tambor, siendo la gaita rociera un aditamento instrumental

El tamboril, es de diámetro ancho, bastante más grande, que los tamboriles leoneses, o vascos, que acompañan a instrumentos similares a la gaita rociera. Es mayor, incluso, que el bombo que usan las bandas de cornetas y tambores actuales. Su sonido, es ronco y solemne, y también se suele usar solo, acompañando las sevillanas interpretadas por los coros rocieros.

El tamborilero, encabeza la comitiva, delante de la carreta del Simpecado, tocando una melodía monótona, que no tiene fin, muy alejada de los acordes típicos de los cantes de Andalucía. Es el Toque del Rocío o Toque del Camino.

Se suele interpretar esta marcha, durante el Camino, y en los actos a los que acude el Simpecado de la hermandad en su presencia en la aldea del Rocío.

Otra interpretación característica del tamborilero, es el Toque del alba, especie de diana, al que los rocieros están muy acostumbrados, ya que los despierta todas las mañanas, antes de emprender la marcha. Más alegre que el Toque del Camino, se encuentra todavía muy alejada de las melodías sureñas.

En ocasiones se suele interpretar el Toque del romerito, que tiene su origen en las comarcas del Condado onubense (Este). Estos son los tres toques tradicionales del tamborilero. En la Misa, interpretan la Salve, y otras plegarias rocieras, adaptadas especialmente para la ocasión. Y por supuesto, suelen acompañar los bailes por sevillanas.

Durante la romería se celebra una misa ante la Virgen, a la que asisten todos los tamboriles (alrededor de cien). Es un acto impresionante, porque tocan todos al unísono los antiguos toques tradicionales, que por cierto no tienen nada que ver con las melodías andaluzas que se suelen oir por regla general. Son toques monótonos, con clara influencia árabe y leonesa.